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InicioDatos Abiertos¿Por qué poner los datos gubernamentales en formato abierto?

Datos gubernamentales en formato abierto?

Razones prácticas y estratégicas ilustradas por casos de éxito a nivel mundial.

Aunque potencialmente accesibles (por ejemplo, en archivos de papel o en archivos tipo pdf o Word), muchos de los datos del sector público resultan, a menudo, difíciles de encontrar, desorganizados y no en un formato adecuado para una elaboración directa; es decir, estos datos no son “técnicamente” abiertos. Por ello, su uso (y sobre todo, re-uso) por parte de la sociedad civil, los actores de investigación, los actores políticos y reguladores, es todavía bastante limitado.
 
Hoy en día, gracias a las posibilidades tecnológicas ofrecidas por la Internet y por la Web (la Web 2.0, pero aún más la Web 3.0 y la incipiente revolución de la semántica web y de los datos enlazados – linked data) como capa lógica sobre esa red, y por las potencialidades de hardware y software existentes, se esta observando a nivel mundial el surgimiento de una tendencia que reconoce en estas y otras herramientas de las tecnologías sociales y de la información – pasando por Big Data, cloud computing y redes sociales - la nueva frontera de la gobernanza política, de la relación entre ciudadanía y gobierno, de la gestión publica en su amplio sentido.
 
En particular, en el contexto de la actual sociedad-red y en la economía del conocimiento - donde la información es un asset fundamental y estratégico -, se esta haciendo cada día mas significativo un movimiento a favor de la publicación de datos abiertos, y de exponer públicamente y abiertamente conjuntos de datos en formatos accesibles, para ser utilizados de manera directa por cualquier usuario para los fines que estime conveniente.
 
En esta visión, los datos abiertos gubernamentales se representan una manera más colaborativa de relacionarse entre gobiernos y ciudadanos, y abren las puertas a novedosas alternativas para aprovechar el valor social y económico de la información pública.
 
Estados Unidos y Reino Unido fueron de los primeros países en formular una estrategia de datos abiertos. Estas iniciativas a nivel mundial se destacan por haber iniciado, con un impulso hacia la transparencia sin precedentes, el camino hacia modelos de gobierno más abiertos, basado en el utilizo de las ventajas que ofrecen las tecnologías de la Web.
 
En Estados Unidos, la primera administración Obama impulsó en el diciembre 2009 la creación de un sistema de transparencia, participación pública y colaboración con una con una directiva de Gobierno Abierto (Memorandum on Transparency and Open Government), con el convencimiento de que dicha estrategia fortalecerá la democracia y promoverá la eficiencia y efectividad en el Gobierno. Los ejes de esta estrategia de apertura son cuatro: i) la publicación en línea de información gubernamental en formatos abiertos y reutilizables (datos abiertos gubernamentales); ii) la mejora en la calidad de la información pública; iii) la creación e institucionalización de una cultura del Gobierno Abierto, y iv) la creación de un marco normativo común que le de soporte.
 
En la reunión de Junio de 2011 para la Agenda Digital para Europa, la Unión Europea demostró la importancia que se le empieza a dar al tema: el acceso a los datos del sector público fue destacado como un punto de acción importante (First Pillar, Action 3), con la previsión de la creación de un portal de datos abiertos de la Comisión Europea para fines de 2012.
 
A distancia de poco más de tres anos, en todo el mundo se han empezando a multiplicar rápidamente las experiencias de apertura de datos gubernamentales. Por ejemplo, los datos abiertos ya no son un tema sólo para países desarrollados: en Julio de 2011 se inauguró la Kenya Open Data Initiative, con un portal de datos abiertos del gobierno de ese país, y desde el primer semestre del mismo ano han empezado a surgir ejemplos de catálogos de datos abiertos gubernamentales en varios países de America Latina, un fenómeno que se presenta todavía en expansión (más información: www.od4d.org/resultados/mapa).
 
El tema de los datos abiertos se sitúa naturalmente bajo el umbral más amplio del debate sobre Gobierno Abierto. De hecho, abrir datos gubernamentales significa identificar y poner información pública a disposición de la ciudadanía, para que pueda verificarla y fiscalizarla según su interés; esto promueve la transparencia de la misma administración pública, ayuda a combatir la corrupción y contribuye al empoderamiento de los ciudadanos en los procesos democráticos.
 
El interés que los datos abiertos gubernamentales están cobrando en estos ámbitos está siendo acompañado por el surgimiento de varias iniciativas globales relacionadas, como la Alianza de Gobierno Abierto (Open Government Partnership – OGP), que fue lanzada en septiembre de 2011 durante el 66o periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta iniciativa, liderada por los gobiernos de Estados Unidos y Brasil y a la que se han acogido mas de 55 países (15 de ellos de América Latina y el Caribe: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay), representa un primer esfuerzo multilateral que busca promover la apertura de los gobiernos al escrutinio público y la colaboración de la ciudadanía en el diseño y el control de las políticas públicas.
 

¿Cuáles son los actores principales en los procesos de apertura de datos gubernamentales?

 
Generalizando, se pueden reconocer tres categorías de actores (o tres grupos portadores de intereses específicos) involucrados en los procesos de apertura de datos gubernamentales:
 
Los gobiernos (a cualquier nivel, local como nacional) y las entidades públicas: que reúne, publica y “abre” los datos, garantizando sobre la origen, veridicidad y calidad de los datos otorgados.
 
Los ciudadanos, o los “consumidores” finales de información publica: que no esta interesados tanto en los datos por si, sino en las informaciones contenidas en ellos.
 
Los intermediarios: que reutilizan, procesan y así enriquecen de significado la información contenida en los datos abiertos gubernamentales, permitiendo de aprovechar el valor económico y social de la información publica y facilitando su uso completo y efectivo de por parte de los consumidores finales. Entre ellos se incluyen los desarrolladores, que crean aplicaciones basadas en los datos abiertos, los periodistas de datos, los investigadores – y también las mismas entidades de la administración publica, cuando utilizan los datos en manera más eficiente y sistemática.
 
Estas categorías de actores contribuyen a formar lo que se define como “ecosistema de datos abiertos”, donde las diferentes partes conviven e interactúan en base a sus diferentes funciones, expectativas, exigencias y finalidades.
 

¿Cuáles son las potencialidades de los datos abiertos gubernamentales?

 

El aumento de las iniciativas relacionadas con datos abiertos gubernamentales está alimentando un animado debate a nivel mundial acerca del papel que estos pueden jugar para contribuir al desarrollo de una economía del conocimiento más inclusiva y a un nuevo patrón socio-económico.
 
En primer lugar, es común destacar los beneficios y aportes de los datos abiertos gubernamentales en los siguientes ámbitos/áreas:
 
  • Transparencia, empoderamiento ciudadano y control democrático
  • Lucha contra la corrupción
  • Relación más activa y participativa entre ciudadanos y gobiernos
 
Abrir datos gubernamentales permite a los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad de reutilizar la información pública con el fin de verificar, aclarar, fiscalizar y monitorear de acuerdo a su interés. Esto provee a la administración pública y a los actores gubernamentales de procedimientos e instrumentos para satisfacer las demandas de la ciudadanía; contribuye a fortalece las instituciones democráticas; facilita el control social; combate la corrupción; promueve un topo de transparencia pro-activa en la administración pública, y la fiscalización.
 
En este sentido, la visión es que las iniciativas de datos abiertos se vuelvan un hábito de lo que es la concepción de buen gobierno o buena gobernanza, ya que forma parte del derecho de información que se reconoce a los ciudadanos.
 
Pero los datos abiertos gubernamentales tienen más implicaciones que la transparencia o el empoderamiento ciudadano. También se evidencia otro grupo de beneficios potenciales, con:
 
  • Innovación (gubernamental y privada)
  • Mejores o nuevos productos y servicios para los ciudadanos
  • Más eficiencia y eficacia de los servicios gubernamentales y de la administración pública
  • Mejora el diseño y la medición de impacto de las políticas publicas
  • Nuevos indicadores económicos y sociales, a partir de la combinación (mash up) de datos de diferentes orígenes
 
Gracias a la posibilidad de reutilizar y relacionar datos diferentes, la información pública se puede enriquecer a través de nuevas visualizaciones y aplicaciones innovadoras, que pueden surgir de las ideas de todos. Esto facilita la colaboración directa entre ciudadanos y gobiernos; estimula la innovación y promueve el desarrollo colectivo de soluciones a problemas comunes (crowdsourcing); mejora la eficiencia de la administración pública y puede reducir sus gastos (económicos y en términos de tiempo) (se piense en la evolución del concepto de compra publica - public procurement); favorece el surgimiento de nuevos negocios y mejores servicios para la ciudadanía.
 
Las pequeñas empresas, que tendrían más dificultades en acceder y procesar los datos (del sector público) respecto a las grandes, podrían ser particularmente beneficiadas al reducir esta asimetría informativa.
 
El modelo de datos abiertos asigna un rol especial a los intermediarios de datos – desarrolladores de software, investigadores, periodistas que trabajan con datos y otros que tienen las habilidades necesarias para transformar datos en información y aplicaciones que beneficien a los ciudadanos comunes. De hecho, la ciudadanía necesita de aplicaciones y servicios que conviertan los datos en productos consumibles y que aporten valor en su vida cotidiana. Por eso, las iniciativas de datos abiertos deben contemplarse como una oportunidad para el estimulo de la innovación (CEPAL, 2012).
 
Sin embargo, publicar datos en formatos estructurados es una condición necesaria para el desarrollo posterior de nuevas aplicaciones y servicios. Pero no es suficiente. Los datos abiertos no crean su propia demanda. El Gobierno, como publicador de datos, debe comprometer a estimularla a través de las relaciones con los intermediarios que utilizan los datos. El rol del Gobierno debería ser crear un ambiente que dé a estos intermediarios la mayor flexibilidad posible para usar un rango amplio de herramientas de software para manipular y para añadir valor a la información gubernamental (CEPAL, 2012).
 
Debido a la relevancia creciente de estos temas y su importancia futura, es fundamental que los países, en particular los países en desarrollo y las economías emergentes, empiecen a considerar sus beneficios potenciales así como los problemas que pueden llevar consigo.
 

Fuentes y más información: